ensayo un manifiesto

Guillermo Rebollo-Gil

Estos son algunos de sus elementos: obrar, orar, rawr. Obra (definición): cualquier cosa con el potencial de quitarle la paz y/o el pan a nuestros representantes electos.[1] ¿Una tachadura es una obra? ¿Qué tal una pregunta?[2] Habría que añadir que obrar en mayúsculas es hacer cualquier cosa que potencie nuevos arreglos para la vida en común. En materia de imaginación, cómo no. Pero en materia cotidiana, sobretodo. Un ejemplo.

Estas son algunas de las cosas que quisiera aprender a decir cotidianamente:

            Te quiero bien.

            Quiero bienestar para ti.

            Lo que quiero es estar bien contigo.

Estas son algunas de las personas que habría que matar:

            Quien intente arrebatarnos el Contigo.[3]

Un manifiesto es como un conjunto de tareas. Las tareas deben ser imposibles, para entonces repartirlas entre los y las presentes. Este manifiesto, sin embargo, afirma que no hay nadie más aquí. Que busco—con un chin de desesperación—una salida poética del documento que escribo. Que, hablando claro, a los primeros que hay que matar son los blancos. ¿Los puertorriqueños somos blancos?[4] Y a los hombres. Y a los ricos. Y a los heterosexuales. Y a los fundamentalistas.[5] Solo entonces podríamos hablar de obrar. Todo lo demás son tachaduras. El texto abajo aún se puede leer.

Estos son algunos de los nombres que anoté al margen del papel donde escribí el primer borrador de este ensayo y que luego taché: Rudos, Técnicos.

Un manifiesto debe contener algo de la complejidad del contexto socio-político que lo anima. Pero algo me dice que la cosa no es tan compleja. ¿Esto será una salida poética? Admito que a menudo divido a nuestros poetas contemporáneos en Rudos y Técnicos. Admito además que obtengo el mismo resultado cuando hago el ejercicio con los políticos del patio: Todos se aprovechan de tecnicismos para disimular su rudeza extrema. Un ejemplo. Lo único rudo en el mundo es no tomar partido con el Contigo. Ahora bien, ¿cómo hacer valer esa verdad cotidianamente en lo que se refiere: a la junta/ al colonialismo/ al culto al consenso/ a la violencia policial/ a la violencia patriarcal/ a la criminalización de la pobreza/ a la precariedad como un pan repartido, como una paz a la fuerza/ al protagonismo en el activismo/ al individuo como proyecto de futuro/ a la cooptación de movimientos sociales/ a la homofobia/ al culto al apellido, a la nostalgia/ a los poemas en remezcla para apoyar las nuevas causas/ a la poesía del poeta que convoca a la protesta pero no le llega a la protesta/ a no saber cómo más protestar/ a no estar/ a la?[6]

Un manifiesto no debe tener fin. Debe potenciar afinidades. Quien lo escribe lo hace con las ganas de que quien lo lee se aferre a una afirmación como a una enfermedad incurable. Me salí, lo sé. Es que aquí a uno se le van los días buscando una salida y se aferra a la poesía ante la certeza de que su contexto socio-político amenaza su bienestar continuamente.[7] En ese sentido, uno obra para salirse—mentira, para sacarnos—de lo blanco, lo macharrán, lo clasista, lo heteronormativo, lo fundamentalista. Uno obra para rawr: Para hacer de la imaginación materia cotidiana excitable al contacto entre los y las presentes. Este manifiesto entonces afirma que estoy con ustedes. Que no estamos solos. Afirma además que no tiene obras con mayúsculas para ofrecer pero siente que sabe lo suficiente para reconocerlas y aquí documenta su voluntad de ser un además o un ademán o un imán de esas Obras. Desesperadamente.

Estas son algunas de las cosas a las que le digo sí cotidianamente: Me temo que casi todas empiezan con un no [a la junta/ al colonia…]. Pero recién aprendí esta: “This trust in one’s nakedness is all that gives one the power to change one’s robes.” ¿Eso cuenta como un sí? O sea, el deseo de tenerlo. ¿Sobrevivirá una tachadura? ¿Se podrá leer abajo? ¿Me copian? Cambio y fuera. Sale y vale.

[1] Extensivo a sus secuaces, allegados, protegidos, a todo el andamiaje formal e informal de Poder en el país.

[2] “A question is a threat, the door which slams shut or swings open: on another threat.” (James Baldwin)

[3] Esto puede ser sexy, ¿no? Rawr.

[4] “The question operates to hide the question.” (JB)

[5] Yo soy todos, menos este.

[6] “And to put it as simply as it can be put, unless one can conceive of (and endure) an abstract life, there can be no abstract questions.” (JB)

[7] “In any case, in order for a person to bear his life, he needs a valid recreation of that life, which is why, as Ray Charles might put it, blacks chose to sing the blues.” (JB)

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Foto por Guillermo

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