la mujer maravilla*

-Guillermo Rebollo-Gil

La palabra de hoy es ‘sustento’. Aparece escrita a mano en la etiqueta de una caneca que la artista ofrece al público presente en un junte de mujeres celebrado en Mayagüez. La caneca contiene un líquido claro. La artista regala sorbos a quienes digan ‘yo’. Les pide que digan también qué significa ‘sustento’ para ellas. El líquido en la caneca es agua pero la gente bebe como si se tomara un sorbo de algo fuerte.

‘Sustento’ es una palabra fuerte. Entre otras cosas, significa “nosotras aquí,” “la tierra,” y “la vida en todas sus formas.” Una de las formas que toma la vida es la artista que, mientras se quita la ropa, pide a quién esté cerca que le sostenga el mahón, la guayabera, los tenis, los pantis, el sostén. La artista habla de tener 39 años y cuenta hasta 39 con los ojos cerrados, dejándose vestir por mujeres del público que responden a su petición de hacerla lucir como La Mujer Maravilla.

A los 39 años, cuenta la artista, una escribe ‘sustento’ en la etiqueta de una caneca. Llena la caneca con agua y se pregunta si, como su madre, podría sustentar a una criatura mucho más pequeña hasta hacerla grande. Es una pregunta para no volver a abrir los ojos. De ahí, quizás, la encomienda de repartir el sustento a sorbos entre la gente. Hay cosas que una hace sin saber si es capaz de hacerlas.

La Mujer Maravilla luce así: Negra, con la parte de arriba de un bikini amarrado a la espalda, pero dejando una teta fuera. La parte de abajo cuelga del brazo derecho. El brazo izquierdo arriba, sobre la cabeza, con la mano haciendo un puño. Con la mano derecha le saca el dedo a las paredes del auditorio, al mundo.

Esta es la forma más fuerte de la vida, según sustentada por quienes digan ‘yo’. Cualquiera puede decir ‘yo’. Así también como cualquiera puede llenar una caneca de agua y ofrecernos algo fuerte para beber. Hay cosas que una hace sin saber cómo algunas cosas pueden cambiar la vida de otras criaturas, grandes y pequeñas. A los 39 años, una piensa en estas cosas y se quita la ropa frente a la gente y cierra los ojos y confía en que las personas, aun sin saberlo, son capaces de hacer maravillas por ella y por sí mismas.

La palabra de mañana será ‘gracias’, Awilda.

 

*A propósito de la intervención de Awilda Rodríguez Lora durante el XI Coloquio Nacional de Mujeres.

awildabandw
foto tomada de brunchperformance.blogspot.com

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