exclusivo

-Beatriz Llenín-Figueroa

Me propuse escribir sobre el desempleo.

Me propuse escribir sobre los trámites para reclamar el desempleo.

Me propuse escribir sobre mis visitas a la oficina del Departamento del Trabajo en San Germán.

Me propuse escribir sobre el hecho de que esa oficina se encuentra a 45 grados y a, aproximadamente, 50 pasos de Porta Coeli.

Listita de imágenes:

  • Hay un letrero que dice AUTOAYUDA debajo del heredero Rosselló y del alcalde de San Germán. Cualquiera que haga la fila para ser atendida por desempleada enfrenta las fotos de patriarcas del momento y el letrero que le compele a autoayudarse, puesto que en este país hemos acordado que “todo es cuestión de actitud.”
  • Un empleado me dice por lo bajo que el ambiente “allá arriba” es tratar mal a los empleados de la UPR al tiempo que me cuenta que su hija de cuatro puntos se fue pa la Inter, donde él tiene que pagar un montón, aunque fue aceptada en el Colegio, porque ellos –el padre y la madre– no la querían metida en revoluces. Que por culpa del revolú, la nena terminó en la Inter y que él está seguro que ese es el caso de mucha gente más. Lo abordo proponiéndole pensar el revolú como aquello producido por ese “allá arriba” que minutos antes, por un brevísimo instante, había sido para él objeto de sospecha. No creo haberlo convencido.
  • Lxs docentes sin plaza de la UPR tuvimos, tenemos, que hacer gestiones interminables para reclamar “un derecho” que se nos ha negado con el pretexto de que “no estábamos aptos y disponibles para trabajar.” “No estar disponible” significa aquí estar trabajando para completar el semestre, sin salario, y hacer trámites de desempleo, sin salario, y atender las mil y una vicisitudes de cada vida íntima, sin salario.
  • Dos visitas al American Job Center, región suroeste, donde fui a buscar una misteriosa “tarjeta blanca.”
    • Primera vez: tres empleadas viendo televisión me dicen que ya ese día están llenas, por lo que no podían atenderme para eso de la tarjeta blanca. Había una persona esperando.
    • Segunda vez: me atienden cuatro empleadas (una dice buenos días y me pide los datos, otra le da play a un control para que yo vea un video, otra me pide los datos otra vez, otra rellena los datos en sistema y me da una tarjeta blanca con mi nombre y un código, escritos a mano). Para poder notificarle al sistema que me expulsó que me está expulsando, quedo aún más atrapada en él, in partnership with the federal government.
  • Leo con agua en los ojos anuncios de fábricas procesadoras de salmón y de pollo en los Estados Unidos buscando empleados “dinámicos, que sepan seguir instrucciones,” junto al informe anual del Departamento del Trabajo sobre “Demografía del desempleo por municipio.” (Al salir del AJC, ese mismo día, sale la noticia de los empleados puertorriqueños en las procesadoras de salmón en Alaska.) A mi lado, dos hombres de Maricao miran también los anuncios. Una empleada (distinta a las cuatro mías), les habla de venta de filtros de aire, para luego decirles, ah no, es de placas solares. Es que son tantas ventas, que se me va la cuenta. Risas incómodas. Pues lo que sea, vendo lo que sea, ripostan.
    • Hoy, solo un porciento ínfimo de la población del país puede seguir compra que te compra en las tantas ventas para las que perdemos la cuenta.
  • Mientras le da play al botón y aparece el video sobre cómo debe una vestirse para buscar empleo, la empleada del control de la tele me sale también con el revolú, aunque bueno, en el Colegio la cosa estará triste, pero lo peor siempre es en la iupi. La gente tiene derecho a protestar, claro, eso está en la constitución, pero yo con lo que no puedo bregar es con el daño a la propiedad. ¿De veras? ¡¿Con eso es que usted no puede bregar?! Sí, mija, mira esa muchacha que iba a prender en fuego un edificio. Temblando bajo la avalancha de desconciertos, solo alcanzo un, señora, ¿me puede explicar qué relación tiene eso con la huelga? Ella me mira como quien no puede concebir la interlocución de una niña que no entiende nada del mundo.
  • Minutos después, esta misma señora se me acerca llorando porque vio mi apellido, que se había registrado ya en tres instancias distintas. ¡Tu papá es mi hermano! ¿De veras estoy en una escena en la telenovela del American Job Center en el barrio Hoconuco, San Germán, en la que una mujer me revela que mi padre tiene una hermana de todxs desconocida hasta este día? Pero, no. Era la banquera de mi padre cuando este tuvo una tienda en Mayagüez que perdió en una inundación y en la que, según el testimonio de la mujer en cuestión, ella era una “compradora compulsiva.”
    • Supongo que la banquera quedó desempleada y ahora trabaja en el AJC.
    • No sé si hoy pueda seguir siendo una compradora compulsiva.
    • Mi padre está desempleado.

*

Pero, antes de comenzar a escribir lo que me he propuesto, leí una noticia de celebración sobre nuevos empleos en las Bahamas. Es sobre la exclusividad, el refinamiento, la sofisticación, la elegancia y “el estilo isleño.” Es sobre el acceso privado a la playa. Es sobre un oasis en el Caribe. Es sobre Nassau y sobre Aguadilla. Es sobre Bahamas y sobre Puerto Rico. Es sobre el desempleo, que es tan y tan rampante que incluso está empleado, en este Caribe que se repite, para dolernos peor.

Listita de citas:

  • Set on the gorgeous white sands of Nassau’s Cable Beach, Rosewood Baha Mar will be a sanctuary of exclusivity, located within the stunning Baha Mar Resort multi-property oasis in the Caribbean.
  • Featuring elegant British colonial architecture and interior styling, Rosewood Baha Mar will epitomize Bahamian refinement and sophistication.
  • Each accommodation will be elegantly appointed with refined Bahamian art and décor. Of note, all guestrooms will boast private balconies with outdoor living areas, while the luxurious four-bedroom villas will offer exceptional tranquility, exclusive services and a private pool.
  • Amenities at Rosewood Baha Mar will include four signature dining venues including Commonwealth, a farm-to-table restaurant that will include a private Rum Room for exclusive, island-style dinners; the Pool Grille — an inspired, al fresco poolside restaurant that will serve fresh seafood, grilled dishes and cocktails; Bar Riva, a relaxed, nautical-themed bar where guests will enjoy craft cocktails and small plates, and the Library Lounge, which will feature Bahamian-style afternoon tea and unique tea cocktails.
  • Additionally, guests will have direct and private beach access.

*

¿Quién puede comprar esas noches exclusivas? ¿Quién puede comer al “estilo isleño”? ¿Quién puede pasar el test del refinamiento y la sofisticación? ¿Cuáles son los libros de autoayuda para eso? ¿Cuál es la distancia entre un hotel de lujo y una iglesia colonial? ¿Tan corta como aquella entre la oficina del Departamento del Trabajo y Porta Coeli? ¿Es posible calcular el daño milenario a la propiedad común que inflige el colonialismo de toda ralea?

*

Los desempleados que sirven el martini y lavan la toalla acabada de usar, aquellas que no pueden ahora zambullirse porque el mar, el mar de todxs, fue comprado, son de Maricao y no consiguen quién compre placas solares, pues el empleo, como la energía que no mate con sus cenizas, es también exclusivo.

Imagen_Exclusivo
foto por Bea

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